Año nuevo, vida nueva
Reflexiones

Año nuevo… ¿vida nueva?

Y con esta típica frase, la cual me ha venido como anillo al dedo (ahí va otra 🤣🤣), entro en un nuevo año. Me he propuesto dar a los míos lo que no he podido dar en años anteriores. He de decir que no esperaba acabar así, pero ha venido todo rodado de la mejor forma posible.

Entonces… ¿año nuevo, vida nueva?

Justo antes de Nochebuena, terminé definitivamente mis estudios y la etapa de prácticas, por lo que llegó la hora de buscar lo que tanto ansiaba: un cambio que me permitiera vivir un poco mejor, pasar más tiempo en familia y, por qué no, más tiempo para mí también. La misma tarde que acabé, ahí estaban esperándome una llamada perdida y un email. Éste decía que llamara en cuanto pudiese para responder a la llamada que me habían hecho.

Era la empresa donde había hecho las prácticas. No había podido cogerlo a tiempo porque claro, en mi trabajo no se permite llevar móvil, ni tan sólo reloj… Todo se deja en la taquilla, así que, si queremos enterarnos de algo del mundo exterior, no queda otra opción que alguna que otra escapadita furtiva al baño y ojeada al móvil. Llamé con la esperanza de que siguieran en la oficina. No podría haber esperado hasta el siguiente lunes sin saber qué tenían que contarme, con tanta suerte que en la conversación apareció mi oferta de un nuevo empleo, sin fines de semana, con horario por la mañana y con intención de contrato indefinido, ¿se puede pedir más?

No soy de bailar, pero he de confesarlo, bailé con el cuerpo rebosante de alegría. Es más, no suelo emocionarme, y lloré, y mucho, cuando llamé a mi pareja para contarle lo que me había pasado porque un cambio tan radical hay que tratarlo en consenso. No hubo dudas, apoyo total desde el primer momento.

Adiós a los turnos interminables de diez y once horas cada vez que el jefe quería, hiciese falta o no; a los turnos de tarde donde únicamente veía a mi hijo durante media hora mientras desayunaba y después lo llevaba al colegio porque yo no volvía a casa hasta las once de la noche, hora a la que un niño en edad escolar está ya más que dormido; a las malas caras de mis superiores porque, donde he estado, si tienes capacidad de raciocinio y rebates alguna cuestión o si intentas irte de allí por querer llegar un poquito más lejos, acabas crucificado. Les ha pasado a varios compañeros y a mí también, pero este año ha sido bueno, seis bajas voluntarias por cambio de trabajo. ¡Que siga la fiesta!

¿Cómo fue la despedida? ¿Hubo conga?

Ya se me negó la realización de las prácticas en mi trabajo, por lo que me vi en la obligación de buscar otra empresa donde poder hacerlas. Por esto, fui cauto y preparé mi excedencia voluntaria para presentarla ante Recursos Humanos, a quien no le sentó demasiado bien. Manifesté mi intención de quedarme en la empresa habiéndome documentado antes y habiendo buscado ofertas afines a mi perfil dentro de la empresa por si caía la breva, pero no cayó.

Los requisitos de las varias ofertas eran FP y sin necesidad de experiencia y se convirtieron en ingenierías y experiencia de varios años, por lo que, como no les gusta que se les rebata, así lo hice, poniéndoles en conocimiento que otra empresa sí se había interesado por mí y dejando constancia por escrito al presentar la excedencia, a la que se opusieron desde el primer momento intentando retrasar el comienzo de ésta varios meses. Ni conmigo, ni sin mí…

No contaban ellos con que yo supiera jugar de forma magistral a las cartas, de manera que, cuando les presenté otra propuesta que no pudieron rechazar (literalmente, no podían oponerse una vez presentada), dejamos finiquitado el asunto, terminando la contratación en fin de año y comenzando la excedencia esta semana. La he pedido porque espero hacerlo lo mejor posible allá donde vaya, pero siempre quedará el por si acaso.

¿Cómo se presenta el futuro?

Aún no me he planteado nada, pero sí tengo claro cómo me gustaría que fuera. Yo soy de vida sencilla, así que pasaré las tardes en familia, jugando y saliendo con mi niño y haciendo las tareas de casa.

Hoy mismo, por lo pronto, vamos a practicar senderismo, ya que el tiempo acompaña estos días. Parece primavera, sorprenden estas temperaturas un tanto atípicas en estas fechas. ¡Ya os contaremos qué haremos los fines de semana!

Ahora, sí que sí: ¡feliz año nuevo!

¿Cómo has entrado en el nuevo año? ¿Qué te has propuesto como meta? ¡Déjanos tu comentario!

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