fobias y miedos en bebés
Crianza

Fobias y miedos en bebés

Llevo un tiempo fijándome en la forma de reaccionar de mi niño ante diferentes situaciones y, al parecer, no le tiene miedo a casi nada. Se acerca a los animales para jugar sin reparo alguno, da igual el tamaño de estos; se acerca al borde de las escaleras para que le dé la mano y así poder bajar (para subir, lo hace gateando); sube él solo los peldaños de los toboganes y se desliza con tremenda soltura; entra en habitaciones totalmente oscuras y busca el interruptor para encender la luz…

Una de las pocas cosas que me preocupa y a la vez me enfada un poco, es que en este tiempo que hemos estado sin ir al columpio, le ha cogido miedo. Quiere sentarse en él, pero ya no quiere que lo balancee, me extiende los brazos para que lo coja. Hasta hace poco, ocurría totalmente lo contrario, quería que lo balanceara cuanto más, mejor, y que no me acercase, que lo dejara tranquilo. ¿A que tengo que cambiarle el nombre al blog?    

Fobias y miedos en bebés

Todos tenemos miedo a algo. Unos, son miedos inculcados y otros, son innatos. En el caso de los bebés, la mayoría son innatos. Y de los inculcados, qué decir… me pone de muy mal genio eso de: el perro te muerde, que viene el hombre del saco, el policía va a llevarte… ¿Qué quieren enseñar con eso? ¿No se dan cuenta de que es contraproducente, además de ser temores infundados?

Hablando de seres mitológicos, mucho cuidado con el hombre que repartía droga en forma de caramelos en la puerta del colegio, que a los ocho años daba mucho miedo, pero a los dieciocho, alguno que otro lo habrá buscado como loco para fumarse un peta y, claro, no estaba ese hombre de Dios por ningún lado…

Bien, volviendo a las fobias y miedos en bebés, ¿cuáles son los más comunes en niños menores de dos años?  

Miedo por separación de los progenitores

Este miedo despierta cuando dejamos al niño, por ejemplo, en la guardería. A mi crío le ocurrió. Estaba tan apegado a nosotros, que los primeros días se lo tomó bien porque un rato, puede pasarlo con cualquier persona, pero eso de convertirlo en rutina, ya no le gustó tanto. Y al igual que él, eran muchos los niños que lloraban con desconsuelo cuando pasaban de los brazos de los padres a las profesoras.  

Miedo a los desconocidos

Ahora mismo, mi hijo habla con cualquier persona que le diga algo, no se corta ni un pelo, pero recuerdo que, durante los primeros meses cuando mi padre o algún tío venía a visitarlo, rompía a llorar. El crío sólo estaba acostumbrado a sus padres, es decir, a su familia más allegada, así que cualquier otro miembro de la familia podía provocar su llanto con sólo acercarse.  

Miedo a los médicos

Esto le pasa a personas de todas las edades. Hay quien ve una aguja y se echa a temblar. Durante los primeros meses de vida reciben tantas vacunas, que hubo un tiempo, cuando tenía algo más de un año, que cualquier visita al pediatra hacía que mi hijo llorara, y eso que no era él quien lo vacunaba, pero me imagino que lloraría por si acaso. Había más niños en la misma situación. Que seas pediatra y los niños lloren en cuanto te ven, te deja en muy mal lugar 😂😂.  

Miedo a los animales

Puede ser que el niño haya tenido alguna mala experiencia. Algún arañazo o un picotazo puede provocar que el niño rechace el acercarse a los animales.  

Miedo a la oscuridad

Al dejar de ver lo que ocurre en su entorno, los niños pueden ponerse nerviosos por escuchar ruidos que no saben de dónde provienen e imaginar cosas.  

Miedo al agua

Es un medio en el que no se sienten especialmente cómodos, por lo que puede generarles miedo. Hay algunos bebés reacios a darse un baño. El mío, en cambio, me dice adiós y me despide agitando la mano cuando digo que se ha acabado el baño, que voy a sacarlo de la bañera ya. Él prefiere quedarse allí.    

¿Cuál es la diferencia entre miedo y fobia?

El miedo es una respuesta que tenemos como mecanismo de defensa ante situaciones difíciles vividas con anterioridad o que “nos salva” o aleja ante un peligro. La fobia es una situación más complicada, es un miedo desarrollado que nos pone histéricos, nos hace respirar de forma acelerada, nos hace sudar y temblar…    

¿Cómo tratar los miedos?

La gran mayoría de los miedos de los bebés terminan por desaparecer. En caso de tener miedo a algo, hay que saber tratar el tema. No lo ridiculices ni ignores su miedo, lo más correcto es apoyarle y que se sienta protegido. Y, por último, tus miedos son tuyos, no se los transmitas a tu bebé. Al igual que él debe superarlos, tú también.        

¿Cuáles son las fobias y miedos en bebés que has presenciado? ¿Ha llegado a superarlos?

Comentarios

octubre 14, 2019 a las 11:25 am

Es un artículo muy interesante. También es interesante como cambian los miedos conforme los niños se hacen mayores, y la dura etapa de los terrores nocturnos. Creo que el miedo en su justa medida puede ayudar, pues a veces no deja de ser un mecanismo de defensa ( cuidado, no animo a asustarle, sino a entender el porqué y hasta cierto punto respetarlo). Y dese luego, cada niño es un mundo



octubre 15, 2019 a las 2:12 pm

Cuando nacemos no le tenemos miedo a casi nada, salvo quedarnos solos, necesitamos a papá y mamá. Luego empiezan esos miedos a desconocidos, aunque más que miedo, también viene la timidez de la mano. Pero con 2 o 3 años vienen los miedos infundados a aquello que no conocen.
Lo vi con mis sobrinos y mi perro. Cuando llegó Nilo a casa, un labrador de 35 kilos, el pequeño tenía 1.5 años y el mayor casi 4 años. El pequeño le metía el dedo en el ojo si hacía falta mientras el mayor corria en cuanto Nilo se acercaba. Conforme crecía el pequeño empezó a tenerle miedo atroz, mientras el mayor fue perdiéndolo. Hay una edad crítica que son esos 2 o 3 años que empiezan con miedo a casi todo. Luego esos miedos se van modificando y si encima usamos eso que bien dices, del miedo al coco, a la policía y demás… Lo terminamos de jorobar todo!!
Saludos



octubre 17, 2019 a las 5:33 pm

Yo pienso de igual forma, es como el estrés en su justa medida, que nos ayuda a mantenernos en posición de alerta. Son mecanismos de defensa del propio cuerpo.

¡Gracias por comentar!



octubre 17, 2019 a las 5:37 pm

¡Muchas gracias por compartir tu caso! Respecto a lo del coco, el policía y demás, es todo contraproducente. No lo he escrito en el post, pero si a un niño le metemos miedo de ese tipo, el día que se pierda en la calle, por ejemplo, en vez de buscar ayuda de un policía, va a salir corriendo de él, empeorando la situación aún más…



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