la primera noche sin el niño
Crianza

La primera noche sin el niño

Y yo que, si por mí fuese, me llevaría a mi hijo hasta al trabajo (y mira que no me gustaría que visitase mucho ese lugar, ya que dicen por ahí que lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie), he tenido que pasar la primera noche sin el niño.

En este sentido, hay dos opiniones contrapuestas. Por un lado, hay quien opina que, de vez en cuando, hay que pasar algún tiempo a solas con la pareja para recuperar ese tiempo que últimamente sólo se les dedica a los niños y que no viene mal, como salir a cenar, ir al cine o escaparse un fin de semana. En la parte contraria, estamos los que no queremos separarnos ni un momento del lado de nuestros pequeños. De vez en cuando, sí hemos ido a hacer la compra o hemos pasado la tarde sin el pequeño, pero de ahí a pasar un fin de semana entero sin él… la película cambia.    

No te traumatices, hombre…

No me traumatizo, pero sabía que tenía que llegar el día… Y ese día llegó. Nos fuimos a la boda de unos amigos y dejamos al polluelo con sus abuelos.

¿Con quién va a estar mejor que con ellos? Sabiendo esto, yo estaba bastante tranquilo, pero llegas a acostumbrarte tanto a tu nueva vida en familia que llega el momento en que echas de menos no regañarle por hacer algo que no debe hacer; que venga llamándote, corriendo hacia ti, para enseñarte algún dibujo que ha hecho; o que llore porque no es capaz de hacer algo con la plastilina y tenga que ir a solucionárselo y a quitarle el enfado. Nos despedimos como si fuéramos a volver en poco tiempo, o eso debió pensar él, ya que no nos echó demasiada cuenta, y nos fuimos.    

¿Durante la ausencia, todo bien?

Todo bien, lo normal en estos casos. Llegas allí, te encuentras con amigos que sueles ver, otros a los que hacía ya tiempo que no veías, y cada uno contando sus batallitas sobre cómo les va la vida y cómo les ha cambiado en este tiempo. Llamada a media tarde para saber cómo está el pequeño, a ver si no le está dando demasiada guerra a los pobres abuelos, y desconexión del modo padre para volver al ambiente del sitio donde estás.

Sigues en la boda. Charlas con unos y con otros, bebes, comes, vas olvidando un poco el estrés de tener que estar pendiente todo el rato del pequeño y te das cuenta de que te está gustando, que has vuelto cinco años atrás, que has liberado tensiones, todo a costa de pasar la primera noche sin el niño.    

Pero, ¿qué me estás contando, mal padre?

Que no, que eso no es de ser mal padre. Que el pequeño sigue en mi mente, que sólo estoy divirtiéndome y disfrutando del momento en pareja que hace ya tiempo que no teníamos y que, a veces, es necesario. Además, ya después de la hora de la cena del pequeño, vuelvo a llamar para saber si ha cenado bien y si tiene síntomas de sueño porque suele tener energía para tumbar a la mitad de los invitados de la boda. Me confirma la abuela que todo bien, por lo que seguimos tranquilos.    

Conclusión sobre la primera noche sin el niño

Se nos dio bien. Como pareja, lo pasamos muy bien. Volvimos a salir solos, sin el niño, como cuando éramos dos. Yo quiero a mi niño con locura, pero he de reconocer que, en ocasiones, es necesario desconectar y despejarse para revivir los tiempos en que fuimos dos.   Si quieres saber qué ocurrió el día siguiente cuando volvimos a reencontrarnos con nuestro pequeño… ¡En otro post, te lo contaré con gran detalle!  

Bueno, no. Te lo cuento ya. Llegamos a casa de los abuelos y nos prestó la atención justa. Vino a saludarnos y poco más, como si hiciera diez minutos que nos habíamos ido. Ten hijos para esto… 😂😂😂      

¿Cómo fue la primera vez que dejaste a tus hijos en tu ausencia por una noche?

Comentarios

septiembre 19, 2019 a las 4:38 pm

Uffff yo creo que quedé traumatizada cuando dejé a mi rubio la primera vez, fue con mi madre y no precisamente para ir de fiesta, sino por ingreso del padre. Qué mal lo pasé.



septiembre 20, 2019 a las 8:07 pm

A mí me sigue costando mucho trabajo dejarla a dormir con los abuelos, sea paternos o maternos. Pero durante el día la dejamos sin problemas y los abuelos encantados. Eso sí, a las dos horas la estaba recogiendo para que no se hiciera muy pesada, pero en realidad es que la necesito cerca.
EN fin… Besos



septiembre 28, 2019 a las 8:51 am

Se pasa mal siempre creo yo. Sobretodo en la situación que viviste tú porque rompe la rutina en mayor medida. Por un lado, la preocupación por el ingreso y, por el otro, por dejar al niño sin saber cómo afrontará la situación.



septiembre 28, 2019 a las 8:54 am

Normal que te pase eso. A mí también me gusta pasar con él todo el tiempo que puedo. Puede parecer egoísta, pero prefiero que esté conmigo, jejeje.

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